1930 Cadillac V16 452 Roadster

Aquel amado cuartel…

Vivía en una preciosa casa junto al cuartel de la guardia civil que era una hermosa casa que lindaba con la mía y que era de mi tío Ángel Bohorquez y que al marcharse definitivamente a Jerez , se la dejó a la guardia civil, que no tenían residencia en Bornos. Aquella magnifica casa se convirtió en cuartel de la guardia civil y en mi segunda casa…¡Todo el santo día estaba jugando con los hijos de los civiles ! Los quería a todos a rabiar y a sus hijos también. Sabia de todos los rincones y me encantaba ir a la cuadra y ver los caballos, aquel olor a heno y estiércol me gustaba mucho junto al resoplar de los caballos. Yo era muy amiga de Sabina, algo mayor que yo, era de carácter alegre y todo le parecía bien , siempre con su sonrisa franca, cuando más se enfadaba era cuando iba a su casa y le pedía a Isabel, su madre, los tebeos de hadas, me los sabía de memoria, pero nunca me cansaba. Isabel me daba permiso para coger aquella caja de polvorones llena de hermosos cuentos de hadas, príncipes y princesas…¡Sabina se enfadaba mucho y Bernal, el padre de Sabina me defendía !

Déjala hija, que ella no los va a romper…!

Refunfuñaba Sabina y me los dejaba a regañadientes, entonces me sentaba en aquella cama que tenía el matrimonio en aquella salita donde comían, y me podían dar las tantas, mirando y leyendo aquellas historias. Isabel me hacía trajes de lana para mi muñeca Betina, según decían era una niña muy graciosa, muy natural, sin presunciones, una niña espontanea, alegre, súper cariñosa, muy inocente y más traviesa y osada que ningún otro niño.

Mis padres todos los años les daban a cada casa garrafas de aceite y garbanzos para el año, había que ayudar a aquellos hombres que no tenían grandes sueldos. El cuartel siempre estaba lleno de niños jugando  y cuando nos cansábamos nos íbamos a jugar a la calle, era tan feliz con todos ellos que nunca quería volver a casa. Un día tuvo que ir mi padre a por mí, porque me puse cabezona, recuerdo que le decía a Bernal, como se escape y vuelva otra vez por aquí la vais a meter en la cárcel ¿ verdad ?

Bernal sonreía y decía ¡ Seguro que no se escapara, mañana volverás otra vez Charito, no llores, hija…!

Me gustaba verlos con sus capotes verdes en invierno sobre los caballos a hacer rondas.

Onofre era otro guardia civil con tres hijos, Pepi, Onofre y María Luisa que se hizo novia de Juanito Basilio, otro día contaré esa historia, y el pequeño Onofre y algunos más, civiles e hijos. Los ame de corazón y aún siguen en mi corazón, los tenía a todos en alta estimas, y los sigo teniendo a toda la guardia civil, aunque la gran traición de tres o cuatro de ellos en estos años, me han hecho mucho daño, se dejaron manipular por un mal hombre que siempre iba y va de bueno y mintiendo a su conveniencia…! Ay! si Bernal u Onofre levantaran la cabeza y también el sargento o el cabo de la guardia civil, y todos los demás, que tanto me querían, se morirían de pena por el engaño que me hizo aquel cabrón, para salvar al hijo de un conocido de él y hundirme a mí, fui con tanta fe y confianza aquel cuartel buscando ayuda ¡Fueron tres o cuatro a los que aquel manipulador  convenció, con buenas palabreas y tirando mi nombre a la basura, en donde ellos  y sus sentimientos viven.  El caso es, que tres o cuatro civiles, no significan nada para ese cuerpo de miles de grandes hombres, y ahora también mujeres, de la guardia civil de España, aunque para esos tres o cuatros, esa mancha quedará siempre en sus negras almas y seguro que lo pagaran , aunque yo no les deseo nada malo, solo justicia  que  salven mi nombre de tanto mal y que se sepa la verdad…! No voy a tener ninguna revancha con nadie, solo quiero recuperar lo mío, mi trabajo, con el cual se han enriquecido algunas personas, mientras yo no tenía ni tengo para llegar a fin de mes, por eso le pido a Dios fervientemente un milagro y a su Santa Madre que tan poderosa Es.

¡POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE VIVA LA GUARDIA CIVIL…!

No sabía yo que a los loros les gustasen los encajes. Rosalba Carriera, «Señora joven con loro» (h. 1730).
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