Puede ser una imagen de una persona

Aquella luz…

Solo podía ver luz, ya no me sentía sola, ya no me sentía insatisfecha y solo tenía aquella luz que me fortalecía, una luz pura y blanca de la cual salían rayos de misericordia y amor…

Una paz  bien hechora que apaciguaba mi alma, ahora estaba por encima de cualquier irrealidad negra que ya no me alcanzaba….

Mi realidad en esos momentos era  yo misma, que unida a aquella luz divina, me hacían ver la verdad del universo, de las estrellas y planetas….!!Reí de felicidad cuando la sabiduría me acogió entre sus brazos….!!!Yo era también parte de esa luz y de todo el saber infinito del universo…!

Puede ser una ilustración de una o varias personas
Samuel Cherubin
Artist – Belal Khaled.

AQUELLA VIDA IMBORRABLE (Sara..)

Las llamas de fuego del dragón quedaron sobre mi alma de niña…

El rojo de la sangre sobre la nieve, hizo que mis lágrimas fuesen hielo…

Nunca sentí tal impotencia ante el dolor de aquellos que amé…!

Alas de enorme potencial me fueron dadas desde los azules cielos, pero yo no sabía qué hacer con ellas…! Era tan niña…!!

A través de las mariposas de los años, abrí mis ojos llenos de la sabia de la vida, y comprendí, el por qué, de aquellas alas en un cuerpo de niña…

Mi alma era dorada, alegre como las margaritas y risueña como los manantiales de la mente de Dios….

! Efímera fue aquella vida, pero tan!!Vivida!! ! Ahora sé, el porqué de aquellas alas!! ! Eran muy necesarias para crear sueños en los pequeños a los que amaba, eran necesarias para dar alegría al dolor, eran mi fortaleza, mi estrella luminosa en aquella espeluznante agonía…que dejó huella imborrable del horror vivido, de la falta de mis padres….!!No…no…!!No más….! Nunca más..!

Puede ser arte de una persona
Milt Kobayashi – American, b.1949 Vía Theodoro Rosemberg.
Puede ser una ilustración de una persona y sentado(a)
Milt Kobayashi – American, b.1949 Vía Theodoro Rosemberg
Puede ser una imagen de monumento
Art Nouveau Door, apartamentos Ma šek, 1908, Siroka 9, Praga, arquitecto Karel Vitezslav Masek.
Vangelis. Vía Betty Hazapis
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