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Artist:William Bell ScottScottish (1811 – 1890)
Title: Una and the Lion
Date created: Exhibited 1860 (RSA) ( Via Mary Tampakopoulou)

EL FUEGO DE LA IMAGINACIÓN

La noche fue tan fría como la muerte y tan oscura como el luto de una negra mirada, iba  envuelta en mi soledad buscaba refugio, buscaba el calor y la luz de un hogar, pero estaba sola en el bosque de mi  vida y de repente vi el parpadeo de una fogata sobre la negrura de aquel bosque lleno de árboles centenarios . Como una posesa corrí sin miedo hacía aquel fuego de ámbar dorado para calentar mi cuerpo del frío llegado del norte, cuando llegué no vi a nadie alrededor de aquél fuego, así que me senté aceptando una vez más mi soledad, luego me puse en pie y di vueltas sobre mi misma para calentar mis huesos mientras acariciaba aquel fuego con mis manos heladas. Comencé a reír porque ya me sentía mejor y entraba en calor ! cuanto necesitaba en aquellos momentos un buen vaso de leche bien caliente con delicioso cacao…! y pensando en ello seguí sonriendo a aquel deseo, y de pronto me di cuenta con gran sorpresa, que un bol de color rojo brillante me esperaba humeante lleno de aquella deliciosa bebida, la cual tomé con ansiedad y sin temor alguno a quemarme, escuche una risita que llegaba a mi desde un frondoso y enorme árbol, mirando con atención pude descubrir a un pequeño hombre menudo y con gorro verde y sonrisa picarona que me dijo — !Hola Guapa…! — aquel hombrecillo no dejaba de sonreír, lo miré con recelo y él se dio cuenta y me explicó , que en mi duro caminar por aquel dificultoso bosque, había llegado al país de los sueños, la imaginación y las fantasías !Has llegado al país de la magia ! y casi me suplica al decirme — No tengas miedo alguno, no te queremos hacer daño, solo deseamos que seas feliz con tus sueños y que estos se te cumplan, que para eso el universo se une a todos nosotros para que lo consigas —- seguí recelosa, aquel hombrecillo parecía saber todo de mí, comprobé en su mirada que parecía apreciarme mucho. Sin decirle nada pensé en hacerle una prueba e imaginé a varias estrellas de cine muy famosas y conocidas, en todo el mundo, pensé en ellas, tal como pensé y desee aquel vaso de leche que acababa de tomar con cacao, el hombrecillo reía tranquilo y feliz al ver mi lucha interior, así que pensé en Marilyn Monroe y también en Audrey Hepburn en la otra Hepburn, «La Katerhine» y en todos los actores más bellos que me hicieron soñar en mi adolescencia. Con la boca abierta pude comprobar como muchas estrellas del cielo bajaban rompiendo la noche con su luz blanca al posarse cerca del fuego, y fue allí cuando vi mis sueños de juventud hechos realidad…!de las estrellas surgieron las estrellas de cine más hermosas y los actores más guapos! Marilyn me saludo muy coqueta y besó su dedo índice y guiñando un ojo lo puso sobre la punta de mi nariz, casi me muero cuando Marlon Brando me tomó entre sus brazos y rio a carcajadas junto a los demás astros y !La Hepburt» acarició mi flequillo mientras Spencer Tracy reía socarrón, y vi emocionada al marido de la gran Escarlata,  Karl Gable que con voz llena de júbilo me dijo ! Ya estas con nosotros querida! los miraba muy asombrada y de pronto vi llegar un astro al que todos dieron paso , aquel señor tenía una cara agradable y una sonrisa peculiar, sus ojos eran muy vivos, se podía ver que era astuto e inteligente, me dio la impresión que sabía tratar a todos y a darles su lugar. Aquel hombre se acercó a mí y me dio la mano, mientras aquellas personas contemplaba aquella escena con simpatía  ! Soy el intelecto…!  padre y señor de la sabiduría, vengo a pedirte que sigas escribiendo, que no te ahogues con la miseria que los codiciosos te desean !Quiero que sepas que todos en el universo queremos que sigas escribiendo, creando, imaginando…! hemos venido hasta aquí para decirte que nada es imposible, no dejes nunca de creer en ti  ni en aquello que es lo más importante,  Tus sueños…! Escrito por Charin Ruiz Ortiz)

Madeleine Larouche
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