AQUELLOS TERRIBLES DIAS DE DUELO Y LA VISITA DE MAMA…
Esta noche estoy triste y no dejo de pensar en mama, la recuerdo mucho y la añoro más. Recuerdo cuando por las mañanas le ponía su fresca colonia y ella protestaba porque decía que estaba muy fría, entonces la abrazaba y le daba muchos besos..! Cuanto te quiero mamaíta ¡ y ella casi sin fuerzas en sus labios y brazos, me llevaba hacia ella y me besaba mi frente y mi cara…! Vamos charito siéntate junto a mí y recemos el rosario…!! —- ! Ay “omaíta”….que poco me gustaba eso….! con tantos rosarios como rece en los internados! Sin embargo, me sentaba junto a ella y le seguía…Santa María madre de Dios ruega por nosotros los pecadores…….míseri-nobis…..ora-pronobis…ora prónobis…..! mama se sabía la letanía en latín al dedillo y yo….casi….
Teníamos un gran reloj amarillo que ella se pasaba mirando todo el día cuando yo me iba a trabajar….! Solo quería tenerme a su lado, e incluso por las noches, me buscaba con su mano para comprobar si estaba allí con ella….! Lloraba mi madre como una niña cuando me iba con el Zalvita a algún sitio, y muchas veces, me sentía fatal porque los dos «tiraban» de mí, pero siempre ganó mama, porque también era la más necesitada e indefensa, a pesar de tener tantos hermanos, solo me tenía a mí, y yo muy feliz de estar con ella ! No teníamos un duro, pero yo sabía buscarlo para que no le faltara de nada, usé algunos de mis dones, y con eso fuimos tirando, nadie nos ayudaba, nadie. Hoy en día sigo sin tener nada y todo aquel que se arrima a mi es para traicionarme, parece ser que genero mucho dinero, y la codicia ajena me lo quitan todo, pero sé firmemente, que Dios y mi Arcángel San Miguel, vencerán algún día en esta gran lucha y me devolverán todo lo sustraído con intereses.

!Me gustaba hacer el payaso a mi madre querida, para que riera, llevarla en coche a los cortijos de sus primas y pasar la tarde con ellas, bien sabe Dios, que hice todo lo posible para que mi preciosa niña fuese feliz esos años de su vida, sus últimos años, que fueron tan duros para ella, y que yo se los llenaba de amor. Con orgullo llevo en mi alma grabado, que nunca le falto de nada, gracias a mi ingenio, tenía el don de ver cosas y sentirlas, pude ayudar a muchas personas a cambio de una pequeña cantidad de dinero , y con eso íbamos tirando, además mi alegría, porque yo le cantaba y le contaba chistes y ella reía feliz…!Tuvimos todo y lo perdimos todo ! pero yo siempre me tuve a mi misma para seguir adelante, sabía como hacerlo, porque jamás en casa me dieron nada.
! Nunca debí haber consentido aquella noche fuese al hospital, porque al día siguiente murió !
Mi madre entró en coma, pero antes me buscaba con sus verdes ojos y con ellos me decía —! Charito …hija de mi alma que me muero—¿qué va hacer ahora de mi niña ?– Yo….yo……la extraño tanto y estoy tan sola sin ella….
Cuando murió, pase mucho tiempo en cama, hacia las cosas de casa y a la cama…..! No quería ver a nadie, no quería escuchar canciones…no podía sentir ni la música
! Cuanto sufrí la perdida de mi niña guapa ! ! Una noche soñé como una gran luz venia hacia mí, y yo me vi como otra luz, en un momento dado, las dos luces nos abrazamos fuertemente y desperté llorando de la emoción, tenía la completa seguridad que mi madre vino a abrazarme y a consolarme….
En otra ocasión lloraba mucho acordándome de ella mientras fregaba la vajilla y de pronto olí una fragancia inmensa a colonia fresca, aquella colonia que yo todas las mañanas le ponía a mama, y pensé, ! Ya ha roto «rompetechos» el tarro de la colonia ! me dio por mirar al jardín y vi que mi hermano estaba a lo lejos limpiando y cepillando un caballo!!
Entonces, recorrí la casa, aquella colonia bendita llenaba mi hogar de su aroma y sin parar de llorar la llamaba….! Mama ven, no me dejes llévame contigo mama..!
Dentro de mí noté una paz inmensa, que me dijo que estaba junto a mí y que no me dejaría jamás. Era mi madre que me visitaba perfumada con la colonia que yo le ponía por las mañanas y que ahora inundaba aquella fragancia cada rincón de mí casa, para demostrarme que hay otra vida y que los que se van, siguen con nosotros hasta que Dios quiere.

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