LOS OKUPAS EN CASA DE FLORITA Y PALOMO COJO…

Regresamos de pasar un día estupendo ! las bajas sierras estaban preciosas
en primavera, días antes, había llovido y las flores estaban esplendidas en sus
ricos coloridos, me gustaron especialmente los lirios ! que bonitos son y
cuanto color dan a las sierras convirtiéndolas en espejos azulinos que lo
adornan todo y parece un cielo en la tierra

Florinda «Pompa gorda» cantaba feliz y las demás mujeres la
seguíamos en sus cantos, mientras los hombres preparaban el fuego y nosotras
preparábamos la leña, vimos a dos pelotas con una piedra grande y detrás de él
iban chorizo gordo y salchichón largo con otras dos piedras detrás, que
pusieron bajo un pino y Palomo cojo saltaba con un enorme perol entre sus manos
y con una maja de almirez daba porrazos al gigantesco perol, el Jilguerito, su
hijo, iba tras él sin dejar de tocar la flauta, llegó el «Berejena»
repartiendo a todos cerveza fresca —! Vamos a emborracharnos con la deliciosa
rubia que nos la vamos a tragar de un «buche» y todos iban locos de
contentos a por la fresca y apetitosa cerveza…

Cuando Florinda se dio cuenta del «percal» se fue embravecida
hacía el «Berejena» — Mira, cacho gamberro! a mi Palomo ni olerla, a
la rubia te la metes tú por donde te quepa, pero a mi marido no lo mates con
ese veneno, que él no puede beber mucho — Jilguerito, como siempre, salió en
defensa de si padre — «Omáaa» que por una cervecita no le va a pasar
nada, dejálo que disfrute, mujer…!– se escuchó la voz de Palomo cojo
decir…—

–Veis?, por qué no quería yo que viniese la «gorda esa» ?  ya está dando «porkulo» la puñetera
! ¿sabes ? me voy a meter en mi panza todas las que me de la real gana y si me
muero me entierras para que no apeste, pero me voy a ir “jartito” de cerveza y
voy a descansar de tiiii! que me tienes muy jartitoooo..-!

Yo no te voy a enterrar Palomo cojo de todos los santo, te voy a quemar,
para que no se te ocurra resucitar y vas a arder más que una tea, con todo el
vino que tienes dentro…!— las mujeres fuimos a por Florita y la tranquilizamos
— Déjalo mujer, vámonos a dar un paseo por ahí y que ellos hagan el
«abajao» y preparen todo para asar las sardinas…

Rosita de pitiminí comenzó a bailar y todas hicimos lo mismo mientras nos
íbamos «meneando» los «panderos» — Espero que cuando
regresemos nos tengáis todo preparado y que os salga la comida bien rica, menos
mal que Jerónimo sabe cocinar ! y a brindar con las cervezas a nuestra
salud…!- les dije y nos fuimos riendo entre los olores de los pinos, romeros
y tomillos…

Cuando volvimos el «abajao» estaba listo !tenía una pinta
deliciosa y el perol estaba sobre las tres piedras que trajeron aquellos tres
indios que tanto les gustaba hostigar a Florita «Pompa gorda» y las
sardinas eran bien grandes y frescas y olían a mar, el mar atlántico había
invadido las bajas sierras de este lugar con aquel olor a sardinas.

La sobremesa fue maravillosa y todos tenían algo que hacer o decir ! me
quedé helada al escuchar la voz del «Berejena» era un gran tenor de
magnifica voz ! otros imitaban los sonidos de los animales, otros contaban
chistes y después del café el sol comenzó a perderse, así que decidimos volver
a nuestros hogares.

Cuando llegamos Florita nos dijo extrañada, aquí han entrado, y creo que hay
alguien en mi casa…! la luz estaba apagada y está encendida,  ahí hay alguien…! ! Vamos Palomo, muévete…!
— Jerónimo se adelantó y dijo a los demás…— Voy a asomarme por la pequeña
ventana, Berejena, sube por el tejado con chorizo gordo y el salchichón largo y
los demás que rodeen la casa, sean quienes sean van a salir a patas o a punta
de flechas…!—

!Abran la puerta inmediatamente…!- se escuchó una voz desafiante decir
desde dentro de aquella primorosa vivienda de mi amiga Florita !No nos da la
gana, esta casa es mía desde el momento que ustedes se fueron !– Florita al
escuchar aquella voz salió corriendo y aporreó la puerta de su casa gritando
–!Mal nacidos ! salir de mi casa que es lo único que tengo, pedazos de
sinverguenzas ! ! os voy a matar…! — unas risas salieron de dentro de la
casa y Jerónimo miró a los demás y con la arena roja que traían del campo y los
tizones de la candela se pintaron las caras, mientras jilguerito fue a por los
caballos y por teas de fuego…– Salgan de esa casa de inmediato !— repetía
mi Jerónimo , que ya estaba perdiendo la paciencia, así que todas las mujeres
también nos preparamos y  tomamos palos y
esperamos acontecimientos, Jerónimo hizo una señal y chorizo gordo, Salchichón
largo, Palomo cojo y todos los demás comenzaron a cantar una danza de guerra y
a entrar por la chimenea de la casa y a repartir palos a diestro y siniestro
hasta que abrieron la puerta desde dentro y salieron los okupas despavoridos al
ver las caras pintadas de los indios y sus grandes gritos, Pompa gorda iba tras
ellos dándoles escobazos , aquellos okupas corrían más que conejos, y solo se
veía el polvo que dejaron tras ellos de tanto correr, los indios montaron a
caballos y fueron tras ellos dándoles una buena zurra mientras gritaban…!!
Respeto para las personas trabajadoras y honrradas que han conseguido sus
pequeñas posiciones gracias a su trabajo diario, pedazos de flojos, por aquí no
aparecer nunca más…! ¡A esto se le llama libertinaje ¡

Y nunca más se volvieron a ver por aquellos lugares y no creo que se vuelvan
a ver  mientras recuerden a mis amados y
queridos indios apaches con sus caras pintadas de roja tierra y negro carbón.

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